viernes, 15 de febrero de 2008

Catálogo Messier

Pese a que los cometas se desplazan a velocidades vertiginosas por el firmamento muchas veces aparentan estar fijos e inmóviles. El tiempo que tarda un cometa en cruzar de punta a punta el cielo visible desde la Tierra puede durar desde días o semanas hasta varios meses, lo que provoca que durante las observaciones parezcan puntos sin movimiento. Además, no siempre presentan la cola característica con que se identifican en muchas ilustraciones, sino que más bien se observan como puntos difusos entre las estrellas. Por ello pueden confundirse con otros objetos con características visuales similares, a saber, nebulosas, galaxias o cúmulos estelares.

El astrónomo francés Charles Messier era un cazador de cometas, de los pocos que ha habido en la historia de la astronomía (y todavía hoy escasean, aunque su número se ha visto aumentado en los últimos años). Su principal problema era poder distinguir los cometas de los objetos mencionados anteriormente, los cuales no varían su posición a lo largo del tiempo (o al menos aparentan no moverse en el breve periodo en que nos mantenemos con vida). De esta forma se puso a catalogar los objetos fijos con características visuales parecidas a las de los cometas errantes que aparecían cada cierto tiempo, pudiendo así diferenciar un caso de otro. Su obra se publicó en 1774 bajo el simple título de Catalogue des Nébuleuses & des amas d'Étoiles, que l'on découvre parmi les Étoiles fixes sur l'horizon de Paris.

Dicho catálogo inicial contenía 45 objetos, desde M1 hasta M45, siendo la M la inicial de Messier. Estos objetos pertenecen exclusivamente al hemisferio norte, ya que Messier efectuaba sus observaciones en Francia. Se dice que el primer objeto que observó fue la nebulosa del cangrejo (catalogada obviamente como M1) mientras que intentaba localizar el cometa Halley que estaba de paso. Apuntó su localización para no confundirse en sucesivos días y a partir de ahí fue desarrollando el resto del catálogo. Tras los 45 objetos iniciales se fueron añadiendo más hasta llegar a los 110 que componen el Catálogo Messier definitivo, publicado en 1781.

No deja de sorprender que fuese capaz de observar (que no siempre descubrir) 45 objetos utilizando telescopios de baja calidad. Se servía de refractores con medidas bastante modestas y calidades ópticas que dejaban mucho que desear, pero disponía de unos cielos desgraciadamente casi inaccesibles en la actualidad. Así pues, lo que perdía en calidad del instrumental lo ganaba en limpieza de cielo y oscuridad, llegando a observar objetos con magnitudes mayores de 6.00.

Para finalizar, a modo de anécdota, cabe destacar que desde hace unas pocas décadas se realizan los denominados "maratones Messier", en los que en una sóla noche se intenta localizar el máximo número posible de objetos Messier (del catálogo actual, con 110 objetos). Se suele realizar a finales de marzo, cerca del equinoccio de primavera y aprovechando la Luna nueva, optimizando así la cantidad de objetos accesibles y la calidad de la observación. De momento he visto tres, M5, M42 y M101, pero espero poder realizar algún día el maratón completo.

4 comentarios:

Er felaa dijo...

Wowwww.

Muy muy interesante y sobre todo, preciosa la segunda imagen, la de
M1.

Por cierto, que al principio leí las cometas. xD

Palabra: jyslszj

JWolf dijo...

Cualquier día confundo una cometa con cualquier objeto... quien dice cometa dice avión XDD

Er felaa dijo...

Con que te pongas las gafas para ver algo...


Palabra: cflokrfy

JWolf dijo...

¬¬ calla calla, que en breves pondré a prueba el nuevo adaptador para la cámara, a ver que tal tira...